Las loncheras escolares son refrigerios que toman los niños y que les permite mantenerse alertas y desarrollarse adecuadamente en el ámbito intelectual y físico. Una lonchera NO reemplaza el desayuno, y deben de completar el total de calorías que requiere el niño en aproximadamente un 10 a 15% en el día.
Una lonchera saludable debería contener alimentos del tipo energético: carbohidratos (sobretodo los complejos e integrales) y grasas (insaturadas que ayudan al correcto desarrollo del cerebro, alimentos ricos en omega 3 y 6); alimentos reguladores: vitaminas y minerales (frutas y verduras, enteras y crudas de preferencia) y alimentos plásticos que son las proteínas.
Muchos padres envían a los niños con alimentos que no son nutritivos, altos en grasas saturadas, en azúcares, con colorantes, o altos en sal. Por ejemplo: néctares, jugos industriales, embutidos, nuggets, papitas chips, chisitos, galletas rellenas, etc.
En realidad no es necesario gastar tanto dinero, ni mucho tiempo, basta con planificar adecuadamente las loncheras en la semana, con los alimentos que el niño prefiera y que pueda comer dependiendo de su edad (escolar o preescolar), el clima, la zona y los hábitos alimenticios de cada familia.
El MINSA, tiene publicadas en el portal de la INS varias alternativas, algunas que requieren preparación previa, otras que son más sencillas pero no por eso menos nutritivas, incluso algunas opciones según regiones.
Lo principal es que la lonchera contenga proteínas como carne de pollo, huevos (1 de gallina o 5 de codorniz) pescado, sangresita, queso, yogurt, etc; la fruta de la estación y que más le guste al niño; y algún alimento energético como pan, tostadas, avena o quinua y frutos secos; y agua, la cual puede ser en refresco como chicha morada, emolientes, infusiones con una cucharadita de azúcar. Pero NO se deben brindar alimentos con edulcorantes no calóricos a los niños, es un error común y no es saludable.
Muchos padres envían a los niños con alimentos que no son nutritivos, altos en grasas saturadas, en azúcares, con colorantes, o altos en sal. Por ejemplo: néctares, jugos industriales, embutidos, nuggets, papitas chips, chisitos, galletas rellenas, etc.
En realidad no es necesario gastar tanto dinero, ni mucho tiempo, basta con planificar adecuadamente las loncheras en la semana, con los alimentos que el niño prefiera y que pueda comer dependiendo de su edad (escolar o preescolar), el clima, la zona y los hábitos alimenticios de cada familia.
El MINSA, tiene publicadas en el portal de la INS varias alternativas, algunas que requieren preparación previa, otras que son más sencillas pero no por eso menos nutritivas, incluso algunas opciones según regiones.
Lo principal es que la lonchera contenga proteínas como carne de pollo, huevos (1 de gallina o 5 de codorniz) pescado, sangresita, queso, yogurt, etc; la fruta de la estación y que más le guste al niño; y algún alimento energético como pan, tostadas, avena o quinua y frutos secos; y agua, la cual puede ser en refresco como chicha morada, emolientes, infusiones con una cucharadita de azúcar. Pero NO se deben brindar alimentos con edulcorantes no calóricos a los niños, es un error común y no es saludable.






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